TRABAJO COLABORATIVO 2

Curso Estética

Integrante grupo 401210-21

Sorlenis Comas Jiménez
37939493
CEAD Ocaña.

Tutor Dr. Yury Jaaman.


Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Unad -2010.



lunes, 24 de mayo de 2010

LA LITERATURA EL PODER CREADOR DE LA PALABRA


Asì como la materia prima de la escultura es la piedra, el lenguaje lo es de la literatura. Esta forma de expresiòn artìstica toma el lenguaje para recrear la realidad y apropiarse de ella, transformarla y subvertirla. La literatura es una de las formas más sublimes que tenemos de acercarnos a la realidad real o imaginarla tan perfecta y tan diáfana como puede ser.

Es en definitiva la palabra, parodiando a Borges, la forma de " apoderarnos de la realidad, hacerla nuestra, para luego recrearla de nuevo.

La literatura entonces, le permite al artista desarrollar su capacidad creadora para originar realidades nuevas que sean capaz de estimular el sentido estético y de belleza que posee todo ser humano. Aquí el artista, como dice Vicente Huidobro, es un pequeño dios:

El verso es como una llave
Que abra mil puertas
A vueltas de página, algo se echa a volar
¿Cuántos ojos parecen creer
Y el alma sigue temblando audiencia

Inventa mundos nuevos y el cuidado de su palabra
El adjetivo, cuando no da vida, mata
Estamos en un ciclo de los nervios
El grupo muscular,
Como recuerdo, en los museos;
No más hacer, pero tenemos menos fuerza;
El vigor verdadero
Reside en la mente

¿Por qué los poetas rosa, ¡oh!
Es sólo puede florecer en el poema

Sólo para nosotros
En vivo todas las cosas bajo el sol

El poeta es un pequeño dios.

En definitiva si hay algo que pudiera estimular el valor estètico es la literatura. Al fin y al cabo todo y todos somos palabra, y la palabra es arte, el arte somos nostros.

MENTEFACTO UNIDAD 3

sábado, 17 de abril de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

Disfrutemos más lo estético...


Si mirásemos màs despreocupados la vida, alejados de vez en cuando del ritmo acelerado de los días que marcan nuestras mùltiples obligaciones y ocupaciones de pronto pudiéramos recuperar un poco de la sensibilidad que hemos perdido para disfrutar de las múltiples manifestaciones del arte que simplemente producirían en nosotros un placer que necesitamos disfrutar.

Y es que no se concibe un hombre sin sensibilidad, sin admiración por la belleza, si idilios, sin pasión, sin trascendencia, sin ansias de inmortalidad. Para ello indiscutiblemente necesitamos el arte; sólo en él el hombre puede hallar la plenitud de su ser, la esencia de su naturaleza y el sentido absoluto de la vida.

Frente a esta realidad, el hombre no debe descuidar el estímulo de su sensibilidad estética; porque a pesar de que es sensible por naturaleza, se puede limitar, en muchas ocasiones, a ser sólo un observador pasivo del mundo, del objeto estético, perdiendo la oportunidad de entrar en un diálogo con él, que le permita recordar su esencia.

En la vida cotidiana encontramos espacios que nos pueden brindar la posibilidad de disfrutar de la belleza estética a través del arte.

Las bellas artes como la música, la pintura, la escultura, el teatro, por mencionar sólo algunas, son propicias para recordarnos, con mucha frecuencia, que la belleza es algo intrínseco al hombre y que su disfrute nos sumerge en la esencia más sublime del ser humano: su sensibilidad.